El día que una sala blanca farmacéutica detectó una no conformidad

Cajas y armarios murales higiénicos Volthree
Hay averías que se ven venir y averías que aparecen de golpe en mitad de una auditoría, sin que nadie en planta hubiera detectado nada raro hasta ese momento. Este caso pertenece al segundo grupo, y es especialmente incómodo porque el elemento señalado como no conforme había pasado, meses antes, todos los controles de recepción sin ningún problema. Sobre el papel, cumplía. En la práctica, no del todo.

El contexto: una ampliación de línea en una planta farmacéutica de tamaño medio

La situación es la siguiente: una planta farmacéutica de tamaño medio amplía una de sus líneas de envasado, ubicada en una zona clasificada como sala blanca ISO 7. Como en cualquier zona de estas características, la instalación está sometida a un protocolo de limpieza y desinfección periódico, con productos químicos específicos y una frecuencia de limpieza bastante más exigente que la de una nave industrial convencional.

Para la ampliación se instala un nuevo armario eléctrico junto a la línea, encargado con una especificación técnica que, a priori, parecía sólida: acero inoxidable, IP66, dimensionado correctamente para la aparamenta que iba a alojar. El armario se instala, se pone en marcha sin incidencias, y la línea funciona con normalidad durante varios meses.


El problema: la auditoría GMP marca una no conformidad sobre un armario «técnicamente correcto»

La siguiente auditoría interna de buenas prácticas de fabricación (GMP) es la que destapa el problema, y lo hace de una forma que sorprende al propio equipo de mantenimiento: el armario no falla por su grado de protección IP, que efectivamente cumple lo especificado, sino por su diseño constructivo. El auditor señala dos puntos concretos como no conformidad: el techo del armario es una superficie plana, y uno de los prensaestopas incorporados tiene una rosca parcialmente expuesta en su base.

Ninguno de los dos detalles compromete la estanqueidad nominal del armario frente al agua. Y sin embargo, ambos son exactamente el tipo de hallazgo que una auditoría GMP está diseñada para detectar, porque en una sala blanca no basta con que el agua no entre: hay que evitar también que el agua y el residuo se acumulen en algún punto de la superficie exterior del equipo, por pequeño que sea.


El diagnóstico: por qué el grado IP no basta en un entorno de sala blanca

Lo que este caso pone de manifiesto es una distinción que rara vez se explicita al especificar un armario para una zona GMP: el grado IP mide la estanqueidad frente a agua y polvo, pero no dice nada sobre si la geometría del armario facilita o dificulta la limpieza de su superficie exterior. Un techo plano, por ejemplo, cumple perfectamente su función de estanqueidad y, al mismo tiempo, acumula agua y residuo con cada ciclo de limpieza, precisamente porque no hay pendiente que favorezca el escurrido. Una rosca expuesta en un prensaestopas no compromete necesariamente la entrada de agua al interior del armario, pero sí se convierte en un punto donde se retiene suciedad en la superficie, algo que una auditoría de higiene evalúa con el mismo rigor que la estanqueidad.

Esta es la razón por la que las auditorías GMP, igual que las auditorías APPCC en industria alimentaria, evalúan dos cuestiones distintas y complementarias: el grado de protección IP por un lado, y el diseño higiénico del conjunto por otro. Un armario puede aprobar la primera y suspender la segunda, como ocurrió en este caso, y el resultado es una no conformidad que ningún ensayo de estanqueidad habría detectado.


La solución aplicada

La resolución pasó por sustituir el armario por uno de diseño higiénico específico: techo inclinado en lugar de plano, para evitar la acumulación de agua en la parte superior; prensaestopas planos y juntas continuas, sin roscas expuestas ni discontinuidades donde pudiera retenerse residuo; y bisagras y cierres en acero inoxidable libres de zonas ciegas a las que la limpieza no pudiera llegar.

En cuanto al material, se optó por acero inoxidable AISI 316L en lugar del 304L que se había considerado inicialmente, dada la exposición constante a los productos de desinfección utilizados en el protocolo de limpieza de la sala. El 316L incorpora molibdeno en su composición, lo que le permite resistir cloruros y desinfectantes clorados sin desarrollar corrosión localizada, un riesgo que el 304L no cubre con la misma garantía cuando la exposición es tan frecuente.


Checklist de autodiagnóstico

Antes de dar por buena la especificación de un armario eléctrico en una zona de sala blanca o de proceso farmacéutico, conviene revisar estos puntos, que rara vez aparecen destacados en una ficha técnica pero que son exactamente los que evalúa una auditoría de higiene:

  • ¿El techo del armario es inclinado o plano? Un techo plano acumula agua y residuo con cada ciclo de limpieza, independientemente de su grado IP.

  • ¿Hay roscas expuestas o discontinuidades visibles en las juntas y prensaestopas? Cualquier hueco que la limpieza no pueda alcanzar es, en la práctica, un punto de riesgo higiénico.

  • ¿El material resiste el protocolo de limpieza y desinfección real de la planta, no solo un estándar genérico? La frecuencia y el tipo de producto químico usado determinan si el 304L es suficiente o si hace falta 316L.

  • ¿Se ha validado el diseño con el equipo de calidad, además del de mantenimiento? Un armario puede ser técnicamente correcto desde el punto de vista eléctrico y, aun así, no superar una auditoría GMP si nadie revisó su diseño constructivo desde la óptica de higiene.

Preguntas frecuentes

¿Un armario con IP66 ya cumple los requisitos GMP de una sala blanca?

No necesariamente. El IP66 certifica la estanqueidad frente a agua y polvo, pero una auditoría GMP evalúa también el diseño higiénico del conjunto: geometría del techo, ausencia de zonas ciegas y continuidad de juntas.


¿Qué diferencia hay entre un armario estándar y uno de diseño higiénico?

El diseño higiénico añade a la protección IP una serie de decisiones constructivas específicas: techo inclinado en lugar de plano, prensaestopas planos sin roscas expuestas, juntas continuas y bisagras sin zonas ciegas donde la limpieza no pueda llegar.


¿Es obligatorio el acero inoxidable 316L en toda sala blanca farmacéutica?

No en todos los casos. Depende de la exposición a cloruros y de la frecuencia y agresividad del protocolo de limpieza y desinfección. En exposiciones intensivas, el 316L es la opción recomendable frente al 304L.


¿Necesitas revisar si tu instalación cumple diseño higiénico, no solo grado IP?

En Volthree analizamos tanto el grado de protección como el diseño constructivo que exige tu zona de proceso farmacéutico o alimentario, para evitar no conformidades que ningún ensayo de estanqueidad detecta por sí solo.